Arte

El arte sabemos verlo al revés. Y al derecho, de frente y de perfil, de costado y con visión de conjunto. Sabemos, pues, que no es un mero elemento decorativo –no está ahí para combinar con las cortinas y el sofá– pero que tampoco vive de manera indefectible en un cubo blanco, que al entrar en nuestra casa establece un diálogo con un entorno que lleva también nuestra marca. Ese diálogo debe tener la tónica de una buena conversación: disposición a escuchar pero también ganas de seducir, acá un lance provocativo, aquí un matiz caricioso, allí una pincelada de humor.

Core no es una galería de arte. Pero a veces nos topamos con un artista cuya obra resulta en un diálogo tan fecundo con nuestra estética y nuestros valores que, durante un tiempo, le cedemos nuestras paredes –y a veces nuestro piso o nuestros techos– ya sólo para ver qué historias podemos contar juntos, y qué nuevo diálogo podemos entablar con tu espacio.